Hosting bueno, hosting malo: Lo que debes saber antes de comprar alojamiento web

La industria del hosting ha experimentado recientemente un crecimiento sin precedentes. El aumento de infraestructuras -y su consecuente abaratamiento- han hecho que miles de empresas de hosting aparecieran de un día a otro. Las grandes corporaciones de toda la vida, además, han popularizado las cuentas “reseller”, poniéndolas al alcance de todo el mundo. Hoy, un adolescente con conexión a Internet, unos conocimientos mínimos de WordPress y otras plataformas OpenSource, y 50€ para invertir puede montar su propia empresa de hosting en cuestión de días.

Tal es el nivel de competitividad que hoy en día experimentamos que las empresas que ofrecen servicios baratos (también conocidas como “dollar hosting”) son casi todas de la India y Pakistán. Aunque operan mundialmente, sólo en esos países pueden permitirse mantener su margen de beneficios a un umbral bajísimo. De la misma manera, muchas empresas del sector han empezado a ofrecer hosting, aparentemente de calidad, gratis. Con “aparentemente de calidad” me refiero a cuentas de hosting con varios gigas de almacenamiento, varios más de transferencia mensual, bases de datos MySQL, cPanel, la última versión de PHP, posibilidad de alojar más de un dominio… etc. Lo hacen, como es de esperar, sabiendo que una parte de sus clientes acabarán pasándose a servicios superiores de pago. Sus servicios gratuitos, como es de esperar, no ofrecen tanta calidad como ellos quieren hacer pensar, y es muy habitual encontrarse con caídas de servidor, cuellos de botella, saturaciones de sus redes, etcétera.

A continuación queremos ofrecer un seguido de recomendaciones que lo que llevamos años trabajando con empresas de hosting tenemos como imprescindibles (si más no, consideramos cada uno de los puntos siguientes antes de comprar algún servicio de hosting que sea de una mínima calidad):